Adiós a la temporada de pedir, es hora de pagar.

Las empresas deben prepararse para pagar o refinanciar las deudas que se adquirieron con tasas bajas ante la decisión de los bancos a alzar las tasas crediticias.

Cemex tenía una deuda que se había apilado y una operación que no le daba para mostrarse verdaderamente sólida ante los ojos de los inversionistas. Standard & Poor’s (S&P), agencia crediticia que evaluaba su riesgo en la emisión de deuda, había llegado a calificar con nota crediticia de B-, calificación con la cual S&P indicaba que las condiciones financieras, económicas o de negocios adversas posiblemente impediría que la cementera tuviera la capacidad o voluntad de pago de sus adeudos.

José Antonio González, director financiero de Cemex, detalló que en el 2020 la empresa tendrá que afrontar el pago de varios millones de dólares de deuda o realizar un refinanciamiento para prorrogar de alguna forma esas obligaciones.

Pero Cemex no es la única empresa que se ve en estas circunstancias, mismas que cambiaron con el aumento a las tasas de interés proyectando duras realidades a muchas empresas que había disfrutado de los créditos a bajo costo.

Fue después de la crisis de del 2008 cuando los bancos centrales, incluido el Banco de México, bajaron sus tasas de referencia a niveles históricos para que las empresas pudieran financiar sus operaciones y su crecimiento, resultando con esto la denominada fiesta del dinero barato. Con esta acción buscaban incentivar proyectos que impulsarán la economía con un costo financiero menor. Pero, como todo en este mundo tiene plazos, el termino de estos créditos está punto de cumplirse, las empresas, tendrán que cubrir la cantidad restante o refinanciar dichos montos en condiciones muy distintas, este fenómeno económico no estas limitado solo a nuestro país.

Empresas emisoras, las más grandes y conocidas del mundo, acumularon deudas en el extranjero por unos 35 mil millones de dólares. en los próximos 5 años deberán pagar esta deuda. América Móvil, la empresa más valiosa en México dentro de su rama, es la que acumula la mayor cantidad de deuda, seguida del sector de telecomunicaciones, el sector de servicios financieros diversificados y el consumo discrecional, son los que recibirán la mayor presión de pagos durante el próximo lustro.

Se acabo el dinero derivado de financiamiento barato a partir del 2019, la obra de vencimiento para el pago de deudas llegará a los corporativos y solo sobrevivirán los que hayan tomado sus precauciones, muchas de las cuales han requerido esfuerzos importantes de austeridad y refinanciamientos, para tener mayor espacio a pagar una cuenta.

Como ya hemos mencionado antes, el país cuenta en la actualidad con fondos macroeconómicos saludables, pero aun con esto las calificadoras ven difícil para saber cuál es la situación real crediticia de las empresas, esto debido a que la proporción de deuda negativa respecto del total de pasivos ha aumentado un 20 por ciento. Según la directora de análisis Diane Vazza, de S&P Global Research.

Por ahora solo queda ver y estudiar las medidas que las empresas tomarán para resolver la situación de su deuda ante el aumento de las tasas, la fecha de vencimiento de los créditos y la incertidumbre de la liquidez para el refinanciamiento de las mismas, una burbuja que, aunque muchos empresas ya murmuraban su presencia, otras no la esperaban y la reciben con un amargo sabor.

 

Con fuente del financiero. 

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